¿Qué Consecuencias Tiene el Divorcio?

Cuando una o ambas partes de la pareja deciden cesar su convivencia en común, se abre ante ellos, desde una perspectiva legal, dos posibilidades: realizarlo de mutuo acuerdo o por la vía contenciosa.

 

La vía contenciosa es la que en nuestro país más se lleva a cabo puesto que por parte del sistema tampoco se favorece la vía del mutuo acuerdo habría que cambiar muchos aspectos desde la legislación hasta aspectos culturales relaciones con la concepción del matrimonio, una concepción que se basa que el matrimonio será para SIEMPRE.

 

El caso es que esta primera vía sitúa a los progenitores en un contexto de lucha, la separación se convierte en un rin en el que quien más fuerte pega será quien más probabilidades tenga de ganar, esto es: quedarse con los hijos, quedarse con la casa, pensiones… convirtiendo a los niños en instrumentos para conseguir un fin.

 

Cuando una pareja toma la decisión de separarse resulta que desde el momento que se inicia el procedimiento estas dos personas tienen que ponerse “de acuerdo” para regular su situación en lo que se llaman medidas provisionales y en estas medidas tienen que tomar decisiones que afectan a los hijos, a la vivienda, a la economía familiar, etc.

 

Sorprendente puesto que es en ese primer momento, cuando la pareja está en un momento muy sensible y donde probablemente sus decisiones estén más mediadas por su estado emocional (de odio, enfado, tristeza, rabia…) que por la razón y en estos casos deben ser decisiones que han de estar razonadas porque las consecuencias no sólo las vivirán los ex – cónyuges sino también los hijos.

 

¿Qué implicaciones tiene el divorcio en los adultos?

 

La separación produce en la mayoría de los adultos dos tipos de problemas: el ajuste personal al divorcio, y la adaptación al nuevo y diferente papel de padre divorciado (Fagan y Rector, 2000).

 

El ajuste personal supone superar las repercusiones psico-emocionales asociadas a este evento vital estresante que se expresa a través de un estado afectivo ansioso, depresivo, con sentimientos de soledad, ambivalencia, confusión…

 

Además deben adaptarse a las nuevas condiciones socio-económicas puesto que la separación implica la división de los recursos familiares lo que se traduce en un probable descenso del nivel de vida, esto también dependerá si se trata del padre/madre custodio o no custodio.

 

En los no-custodios se produce una reducción significativa del tiempo de permanencia con sus hijos teniendo consecuencias para ambos.

 

La Ley del divorcio fue promulgada en 1981, ¡¡¡hace 2 días!!!

 

Esto hace que seamos aún una sociedad inmadura a la hora de afrontar un divorcio, considero que (y cada vez menos) aún nos dejamos llevar por lo que siempre se ha hecho sin atender a los cambios sociales, familiares….es decir, sin ver desde una óptica de singularidad los problemas que se dan en cada familia y se tienden a tomar decisiones de carácter general.

 

 

Concretamente me centro en que normalmente se tiende a dar la custodia a la madre quedando los padres y los hijos limitados a verse los fines de semana cada 15 días, para los hijos/as es un DERECHO ver a ambos progenitores pero desde la vía contenciosa se limitan estos derechos no por la vía en sí, sino porque este marco genera un contexto de rivalidad que dificulta el poder llegar a un acuerdo.

 

Se acuñan dos términos para definir esta situación: “Padrectomía” y el “Síndrome del Padre Destruido”.

 

Bajo ambos términos hay una misma problemática que es el alejamiento, la limitación del padre de sus derechos paternales. Esto provoca un grave sufrimiento tanto a los progenitores en este caso los hombres como a los hijos por esto debemos abogar por el uso de una vía alternativa tendente a favorecer un acuerdo en común acerca de cómo ambos padres deben hacer frente a sus responsabilidades como cuidadores, siempre que sea posible claro.

 

 

¿Qué implicaciones tiene el divorcio en los hijos?

 

A los hijos les cuesta entender la separación de sus padres, reaccionando de forma negativa tanto psicológica como conductualmente.

 

Las consecuencias negativas asociadas a la separación parental se han agrupado en torno a dos factores: los psico-emocionales, estos son sentimientos y estados emocionales manifestados por los menores a raíz del procedimiento de separación de sus padres (sentimientos de culpa, abandono y rechazo, indefensión…) y factores conductuales como por ejemplo conductas regresivas, repetitivas, problemas escolares, de comportamiento.

 

El impacto del divorcio dependerá en buena medida de cómo los padres afronten la separación, es decir, del conflicto entre los padres. Si este proceso de separación se convierte en un rin de combate  genera mayores dificultades a la hora de la adaptación por parte de los hijos.

 

Igualmente el tipo de conflicto es más nocivo que su frecuencia, aquellos conflictos donde los niños se sienten atrapados, les generan problemas de lealtad por ejemplo, también dificultan dicha adaptación.

 

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Bibliografía: Psicología Forense: manual de Técnicas y aplicaciones

 

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Psicóloga General Sanitaria

(Habilitada por la Generalitat de Catalunya)

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